No lejos de las antiguas iglesias y de los edificios renacentistas de Roma, cientos de gitanos del este europeo viven en chabolas y entre pilas de basura.
Jóvenes gitanas rumanas

Su campamento, “Casilino 900″, es el más antiguo de Roma y data de hace 40 años, aunque ahora corre el riesgo de ser destruido, mientras el nuevo gobierno de derecha promete castigar la inmigración ilegal y los barrios chabolistas son el hogar, se calcula, de unas 170.000 gitanos en Italia.
“Hemos escuchado que nos echarían. Pero aquí sólo hay gente pobre que intenta vivir por sus propios medios”, dijo Esad Licina, un vendedor de coches usados de 32 años oriundo de Montenegro, que vive en Italia desde 1992.
Los gitanos, llamados “nómadas” han sido responsabilizados por una seguidilla de crímenes, lo que ha alimentado un clima de sospecha que grupos defensores de derechos humanos temen que puedan disparar un oleada de xenofobia.
La policía dijo el jueves que arrestó a unos 400 sospechosos de ser inmigrantes ilegales en una operación que duró una semana y que fue desde el norte de Italia hasta Nápoles, en el sur.
Esta semana, en Nápoles, familias gitanas tuvieron que ser escoltadas por la policía mientras enfurecidos residentes locales prendían fuego a sus campamentos después de que una joven gitana fuera acusada de secuestrar un bebé.
“Lo que pasó en Nápoles fue una guerra entre los pobres – locales viviendo en mugrientos suburbios, infestados de mafia, descargando su ira contra los gitanos”, dijo Adzovic Najo, de 38 años, quien ejerce de portavoz del campamento Casilino.
“Pero antes de juzgar a la comunidad en su totalidad, los políticos y los medios deberían ser muy cuidadosos. Hemos visto en los diarios los titulares como ‘Los gitanos roban bebés’ – eso significa crear un prejuicio racista contra el pueblo gitano en su totalidad” , añadió.
Miriana Halilovich, de 24 años, una gitana de segunda generación que nació en Italia y fue al colegio hasta los 14 años, dijo: “Siendo honestos, sabemos que hay algunos ladrones aquí. Pero el delito existe en todos lados. Hay gitanos que roban y gitanos que trabajan. No todos los gitanos son iguales, de la misma manera que no todos los italianos son iguales”.
“LIBERAR A LOS CIUDADANOS DEL MIEDO”
El ministro italiano del Interior, Roberto Maroni, dijo el viernes que ha llegado el momento de intervenir “con firmeza” en el ámbito de la seguridad para “liberar a los ciudadanos del miedo” y evitar así que se repitan hechos como los ocurridos en Nápoles contra campamentos de gitanos.
“Ha llegado el momento de actuar con firmeza para evitar que la rabia prevalezca sobre las reglas de la convivencia civil y que se puedan repetir episodios de violencia injustificable”, dijo.
El Ministerio del Interior está ultimando leyes que podrían incluir la reinstauración de controles fronterizos – pese a que Italia es miembro del espacio Schengen de la Unión Europea, donde hay libre circulación de personas -, la conversión de la inmigración ilegal en un delito susceptible de cárcel, la aceleración de las deportaciones y la transformación de los centros de acogida en campos de detención.
El primer ministro rumano, Calin Tariceanu, advirtió de que el plan, que podría castigar la inmigración ilegal con hasta cuatro años de prisión, podría dar alas a actitudes xenófobas hacia sus ciudadanos, aunque Italia ha asegurado a Rumanía que sus ciudadanos no serán un objetivo.
Por Reuters.